Aunque “Un millón de primaveras” se ha convertido en un himno de tristeza y desamor, detrás de la canción hay una historia desgarradora.
Joan Sebastian escribió esta canción en memoria de su hijo mayor, Trigo Figueroa, quien falleció a los 27 años. En medio de su dolor, Joan acudió a una médium, quien le transmitió un mensaje de Trigo, pidiéndole que dejara de componer canciones tristes en su honor.
Joan hizo una última promesa: crear solo una canción más, la cual interpretó su amigo Vicente Fernández, titulada “Un millón de primaveras.”
«Te molesta si te hablo de mi amor
Y me pides que por favor olvide el tema
Y que cambie la letra de mis canciones
Y tu nombre quite ya de mis poemas
Te lo juro estoy a punto de olvidarte
Solo falta un millón de primaveras».




