Ciudad Juárez pasó de unos 100 a casi 400 kilómetros de línea morada desde 2019, infraestructura que permite llevar agua tratada a parques, áreas verdes y más de 150 fraccionamientos.
El cambio también alcanzó espacios públicos: alrededor de mil parques ya aprovechan este recurso.
La ampliación busca reducir el uso de agua potable en actividades que no la necesitan, principalmente el riego. La JMAS reporta además beneficios como ahorro de agua potable, mejores condiciones de presión en algunos sectores y conservación de áreas verdes.
La capacidad de aprovechamiento también creció: un módulo que antes tenía 100 litros por segundo y utilizaba menos de la mitad ahora busca alcanzar cerca de 400 litros por segundo. Es un cambio que se refleja en más agua tratada disponible para la ciudad.
El reto ahora es mantener y ampliar esta infraestructura para que el agua potable se reserve cada vez más para consumo humano. En una ciudad donde cada gota cuenta, el crecimiento de la línea morada abre también la conversación sobre cuánto puede avanzar este modelo.



